Archivos Mensuales: julio 2017

Vieiras plancha con patatas confitadas

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1 Kg de vieiras.

2 patatas medianas.

aceite de oliva virgen extra.

sal.

pimienta negra molida.

perejil.

zumo de limón.

Limpiar bien las vieiras:

Abrir con la ayuda de un cuchillo, separar la  vieira de la concha, retirar las membranas  que la rodean y los órganos oscuros.

Debe  quedar sólo la parte blanca y el coral. Lavar y reservar en una fuente con limón y perejil.

Entretanto, pelar las patatas, cortar en rodajas no muy gruesas y dejar un ratito en agua para que suelten el almidón.

Escurrir y secar con papel de cocina.

Calentar un poco el  aceite en una sartén profunda, que pueda cubrir las patatas y echarlas.

Cocinar a fuego lento hasta que estén tiernas.

Mientras, calentar la plancha y engrasar con un pelín de aceite y poner las vieiras con un poco de sal.

Dar la vuelta y retirar del fuego.

Presentar en una fuente las patatas y encima las vieiras, espolvorear perejil y listas para disfrutar de este exquisito manjar.

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Carpaccio de sandía

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1 tajada grande de sandía partida en dos longitudinalmente.

1 puñado de canónigos.

lascas de parmesano.

1 casco de cebolleta en juliana.

6 aceitunas negras cortadas en rodajas.

pimienta negra molida.

ralladura de limón.

Vinagreta:

1 tomate sin piel ni pepitas y cortado en cubitos,

1 puñado de almendras tostadas troceadas.

jengibre rallado.

el zumo de un limón.

2 cucharadas de queso rallado.

aceite de ove.

vinagre de Módena blanco.

Mezclar todo muy bien.

Presentación:

Colocar los trozos de sandía en una fuente circular y mojarla con el caldito de la vinagreta.

Encima, distribuir los canónigos cortados, las aceitunas y la cebolleta en juliana.

Decorar con las lascas de  Parmesano, añadir la pimienta, rallar un poco de  cáscara de limón y salsear con la vinagreta.

¡Cena de lujazo!

Quisquillas de Motril para comerse hasta mil

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1/2 kg de quisquillas de Motril.

2 l de agua

3 cucharadas soperas de sal gorda.

Calentar el agua en una olla junto con la sal.

Cuando entre en ebullición, incorporar las quisquillas.

Retirar del fuego cuando empiece a hervir nuevamente.

Escurrir, colocar en una fuente y, una vez que se hayan enfriado, mantener en el frigorífico hasta su consumo. ¡Para morir!